Por San Fernando...

Y fué una tarde calurosa de mayo, cuando Maria Dolores, vió las primeras luces de su vida. Sus padres, recién venidos del pueblo, no acababan de creer, la venida final de aquella criatura ansiada durante tantos años. Una pequeña, que nació rodeada de antiguos muebles de casavecinos, en un viejo corralón de la barreduela Mengíbar.
La luz que besaba su pálida frente-pues Maria Dolores habría de ser mujer de débil constitución-venía acompasada de una brisa y sonidos de campanas de San Juan de la Palma, de trinos de golondrinas y olor a calentitos.

Creció la pequeña niña, y por necesidades de la casa como decía madre, empezó a menear aquel traserillo por la calle Feria arriba y abajo. Gustaba Dolorcitas, que así le decían en casa, de acudir a la vecina plaza los Carros y saludar a su Virgen del Rosario, antes de empezar jornada de trabajo , acarreando fieltro en la vieja fábrica de sombreros.

En sus idas y venidas, muchos fueron los mozalbetes que la rondaron, hasta que en una velá de la señá Santa Ana, unos ojos verdes se le clavaron en el corazón. Y fueron esos ojos, los que poquito a poco la enamoraron, y acompañaron un primer Jueves de negra mantilla, a visitar sagrarios, parroquias y procesiones. Fueron pelando la pava por los jardines de Murillo, la placita doña Elvira y a los pies del eterno monumento a Becquer. Llegó la guerra, y los malos tiempos. Y en ellos la carestía y la hambruna. Más tarde, un dia de Octubre y delante su Virgen, como siempre soñó, le dió el si quiero a su José, y el párroco de San Pedro les echó las bendiciones.

Marcharon a Triana, a otro corral de vecinos, puesto que con lo que José arrimaba, no había para más. Así pues, Dolorcitas iba y venía de Triana a Sevilla, se santiguaba ante Aquella que reina en el faro del puente- para los trianeros, el mechero-y seguía labrando sombreros...

Dios, hubo de enviarles 3 varones y 4 hembras, que crecieron fuertes y felices. Llegando Mayo, y por la fecha de su cumpleaños, arrecogían cuatro chismes, tres mudas limpias, y echaban a andar a la aldea del Rocio. A la vuelta, mantones y colchas para que pasara la Custodia del más chico de los Corpus de la ciudad.

Su madre, le dio los adioses definitivos la víspera de la festividad de la Virgen de los Reyes, y Dolorcitas ya no fué la misma. Ya no daba aquellos abanicazos contra su maternal regazo. Sus hijas, preocupadas removieron Roma con Santiago, para ver si daban con lo que le pasaba a su madre. Pasaban los Reyes Magos, con su jaleo de caramelos y regalos, y Dolorcitas medio asomaba su dulce sonrisa, ante sus pequeños nietos, pero ni por esas.

José, le abandonó al poco también, y Dolorcitas ya se hundió del todo.

Una madrugá, salió de casa corriendo como las locas. Cruzó el puente, y al llegar a calle Zaragoza, se encontró con Él. Aquella dulce mirada que le cayó desde el cielo, como dulce rocio, fué lo que le terminó de despertar. Y viendo su paso rachear, se dió cuenta del tiempo perdido, cuando al volverse, la calle se llenó de lo que precisamente necesitaba: Esperanza.

Sus últimos años, los paso al amparo de la madre de los Macarenos. No podía tener mejor final, aquella que trabajó duro, cuidó de su marido, y crió a sus hijos. Una Madre, para otra madre. Toda su vida giró en torno a la calle más cercana de su tierna infancia, que empezaba en tonos blancos de Amargura, seguía el mismo tono adornada de olivo de paz, y acababa en feliz Esperanza. No cabía duda, de que era sevillana, y que no podía dejar la ciudad, otro dia que no fuera el de San Fernando.
pd.- foto de Xisco

29 amigos piensan que...:

Striper dijo...

Un relato de una historia tierna i yo diria que ejemplar . felicidades .

Luz de Gas dijo...

Herodes creo que no me queda un pelo en el cuerpo que no esté de punta y algunas lagrimillas están apuntando en los ojos.

Vaya cosa más bonita que cuentas.

Un beso

jam dijo...

Bonita historia, y enhorabuena por tu blog. Salu2.

ZINQUIRILLA dijo...

Preciosa historia, y tal como la narras, da igual que se inspire en una mujr real o imaginaria, pero sin duda muy sevilana, como dices.

sevillana dijo...

Sin palabras para desceribir lo que he sentido al leer tu entrada.
Enhorabuena

Glauca dijo...

Historias anónimas querido Herodes que merecen ser contadas,

Me has hecho bajar de mi bici y pasear del brazo de Dolorcitas.

Un beso.

Moe de Triana dijo...

Que historia tan bonita, aunque un pelín triste y melancólica....Pero escrita de categoría y desprendiendo una sevillania que no se puede aguantá...

¡Un saludasso Herodes!

Joana dijo...

Como dice Moe, un pelín triste la historia.

Zapateiro dijo...

A mi me parece hermosa, no triste.

Gracias por compartir la historia. Ha sido un regalo.

Un abrazo.

Lacava dijo...

Preciosa historia, y magnífico el relato.
Enhorabuena.

Manuel V. dijo...

Puuuf son estas historias del día a día las que más impactan a uno. Enhorabuena es realmente preciosa.

Un saludo.

el aguaó dijo...

Ha sido un texto bellísimo. Un sentido recuerdo y un exquisito homenaje.

Gracias querido Herodes.

Un fortísimo abrazo.

La gata Roma dijo...

Preciosa historia Herodes, me ha gustado mucho, claro, soy una costumbrista desacostumbrada...
Kisses

Du Guesclin dijo...

Amigo Herodes, te has lucido... Tengo en este momento la piel de gallina, preciosa historia, sin duda una de las mas bellas que ha leído en mucho tiempo.

Una maravilla. Gracias, como siempre.

Híspalis dijo...

Precioso. Me ha encantado leer esta entrada. Preciosa. Felicidades por el escrito...

Un abrazo amigo.

JL Martínez Hens dijo...

Me adhiero a todos las felicitaciones, y decirte que en vez de Herodes de la Bética, a más de una habría que ponerle el título de "Heroes" de la Bética...

No se por qué pero esta entrada me recuerda a un gol del Betis en Champions contra un equipo inglés de Londres llamado Chelsea.

Al final ganó la Esperanza...

María_azahar dijo...

Un texto verdaderamente estremecedor, Majestad. Hermosísimo y del entorno, qué "viá" decir yo del entorno en el que se ambienta...
Por cierto, mi abuela materna Rosario (q.e.p.d.)nació en la Plaza de los Carros, concretamente en la calle Churruca y vivió durante su juventud en una habitación de un corralón en San Gil. Me ha recordado mucho a ella. GRACIAS.

Besos y enhorabuena por la entrada. Inmensa.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Ayer día de san Fernando, estuve paseando por esas tus calles sevillans junto a mi hija.
Esta entrada tuya y mientras la he leido, me ha recordado un relato mio, si quieres míralo: es la entrada de del 12 de noviembre, "COMO DECIRLES QUE..."
Saludos y muchas gracias por tus visitas.

Joana dijo...

Aunque haya tenido una educación cristiana, de santos no estoy muy puesta, y el título no lo entendí, hasta que ayer supe por casualidad que era San Fernando, el santo de mi jefe, y aunque muy a su pesar no ha nacido en Sevila, sus padres si. Por lo que intuyo, es un santo muy especial por aquí y que por eso le pusieron así. Cuantas cosas se aprenden con esto del "interné".
Besos.
PD: Mi jefe también es del Betis.

herodes de la betica dijo...

Primero de todo: GRACIAS a todos. Me alegra que os haya gustado.
Nani, he buscado en el archivo, y desde luego, no hay color. Tu escribes como el agua que va por los arroyos: tan suave y de manera tan bella, sin estridencias, alegre... No hay color.
Gracias Nani, y a todos los que habeis puesto vuestro comentario. Y a los que no también.
Un fuerte abrazo a todos.

Pegaso dijo...

Hola, muy buenas :)

Voy a serte sincero; no he leído tu post (más que nada por falta de tiempo), pero quería agradecerte tu comentario en mi blog. Y es un lujazo que me enlazes :p

MUCHAS GRACIAS

herodes de la betica dijo...

si hay algo que agradezco y sobre todo admiro, es la sinceridad. Muchas gracias y bienvenido. El lujo es tener otro amigo más entre nosotros...

Necio Hutopo dijo...

Y bueno... Ante todo, petición de perdón anticipado: el relato es muy bueno y muy bien narrado (aunque el costumbrismo no es, necesariamente, de mis lecturas preferidas)... Pero no puedo evitarlo, tengo que decirlo o rebiento:

"Sus padres, recién venidos del pueblo, no acababan de creer, la venida final de aquella criatura"... Hombre, tanto como sorpresa no creo que haya sido... O qué? Se pasaron los últimos nueve meses durmiendo o se creían que el crecimiento abdominal de la mujer se debía a las mismas razones que las del marido?

herodes de la betica dijo...

jjajajjaja, muy agudo, sí señor... Un saludazo...

herodes de la betica dijo...

jjajajjaja, muy agudo, sí señor... Un saludazo...

NATURAL DE SEVILLA dijo...

Querido Herodes, precioso texto; a mí me ha emocionado me ha puesto los vellos de punta, por nombrar a quien nombra esta bella historia y sobre todo un día de San Fernando. Un abrazo y saludos a todos.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Tierna, emotiva y sobre todo con mucho sabor a nostalgia. Que nunca quede en el olvido. Gracias por compartirla con todos.

M. Andréu dijo...

Colosal.

Símplemente a lo que nos tienes acostumbrados.

Un abrazo.

verdial dijo...

Creo que me faltan calificativos para describir esta historia. Real, tierna, triste, sepia, penetrante...
Y como dice Luz de Gas, me dejó con los bellos de punta y una punzadita en el corazón.

Un abrazo